Antes de comenzar los entrenamientos en la plataforma es fundamental conocer aquellos factores que hacen inadecuado el uso de este tipo de aparatos. Lo ideal es consultar al medico nuestra decisión de realizar un programa de entrenamiento con plataforma vibratoria y verificar que no nos encontramos en ninguno de los casos citados a continuación:
Problemas visuales (sobre todo a nivel de la retina), enfermedades vasculares (ej: varices) y cardiovasculares, problemas en las cuerdas vocales, procesos neoplásticos (tumores y procesos de metástasis), epilepsia, embarazo, hernias, discopatía, espondilósis, marcapasos, placas, clavos o estructuras de osteosíntesis en general, patologías en el aparato reproductor, anticonceptivos espirales (DIU), intolerancia psicológica al estímulo vibratorio, trombosis, prótesis sintéticas o artificiales de articulaciones, diabetes grave, procesos inflamatorios, migraña.
Descartados estos factores de exclusión debemos evaluar en una primera toma de contacto con la plataforma problemas como la intolerancia psicológica, y verificar nuestro grado de adaptación fisiológica al estímulo vibratorio. Para ello aconsejamos comenzar con tiempos de trabajo no superiores a 30 segundos y con frecuencias que no superen los 30 Hz.
Debemos subir en posición erecta con un ligero ángulo de flexión en las rodillas y respetando las curvas fisiológicas de la columna . Apoyaremos las manos en el manillar y encendiendo el aparato verificaremos tres aspectos:
1. No existirá un excesivo temblor en la voz.
2. La vista no debe resultar movida o desenfocada manteniendo una fijación natural.
3. No deben sentirse molestias como consecuencia de las vibraciones a nivel de cráneo, cervicales u otras zonas corporales.
Si no se dan ninguno de los factores mencionados estaremos listos para empezar a comprobar los muchos beneficios que se pueden alcanzar con nuestra plataforma vibratoria CA1000.
Problemas visuales (sobre todo a nivel de la retina), enfermedades vasculares (ej: varices) y cardiovasculares, problemas en las cuerdas vocales, procesos neoplásticos (tumores y procesos de metástasis), epilepsia, embarazo, hernias, discopatía, espondilósis, marcapasos, placas, clavos o estructuras de osteosíntesis en general, patologías en el aparato reproductor, anticonceptivos espirales (DIU), intolerancia psicológica al estímulo vibratorio, trombosis, prótesis sintéticas o artificiales de articulaciones, diabetes grave, procesos inflamatorios, migraña.
Descartados estos factores de exclusión debemos evaluar en una primera toma de contacto con la plataforma problemas como la intolerancia psicológica, y verificar nuestro grado de adaptación fisiológica al estímulo vibratorio. Para ello aconsejamos comenzar con tiempos de trabajo no superiores a 30 segundos y con frecuencias que no superen los 30 Hz.
Debemos subir en posición erecta con un ligero ángulo de flexión en las rodillas y respetando las curvas fisiológicas de la columna . Apoyaremos las manos en el manillar y encendiendo el aparato verificaremos tres aspectos:
1. No existirá un excesivo temblor en la voz.
2. La vista no debe resultar movida o desenfocada manteniendo una fijación natural.
3. No deben sentirse molestias como consecuencia de las vibraciones a nivel de cráneo, cervicales u otras zonas corporales.
Si no se dan ninguno de los factores mencionados estaremos listos para empezar a comprobar los muchos beneficios que se pueden alcanzar con nuestra plataforma vibratoria CA1000.

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